Desde el mañana, el viento trajo una nostálgica canción, llena de plegarias olvidadas y gritos que desaparecen en el horizonte.
En estos días donde el pasado canta una melodía que resuena en el futuro y el presente se vuelve difuso, me preguntó si recuerdas, esas cálidas noches de verano, en el que llorabas intentando grabar tus palabras en el cielo estrellado.
"Yo estoy acá."
Una simple frase que pretende definir nuestra existencia, que solo explícita que estamos vivos dentro de este laberinto de letras.
¿Te acuerdas de aquellos tiempos llenos de ingenuidad, donde ni siquiera podíamos ver los límites de nuestros dedos? Donde todo parecía un remolino de desesperación y confusión. Donde siempre íbamos en busca de una realidad diferente. ¿Cuando habrá sido que todo se desmorono? Tal vez todo siempre fue un castillo de arena, que fue barrido por la marea o a lo mejor palacio de naipes que se destruyó con el viento.
"Adiós preciados días."
Aún si los has olvidado, aún si los has abandonado. No me arrepiento de lo vivido. Todos los llantos, todas las risas, todos esos duros momentos, todo aún ahora, es tan preciado para mí.
Por eso recuerda.
"Nosotros, nunca estamos solos."
Algún día permiteme llevarte otra vez, allá a lo lejos, donde el cielo color azur parece mezclarse con el mar.
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viernes, 26 de octubre de 2012
martes, 31 de julio de 2012
Y entonces...
Y caminando por la ciudad desconocida, una muchacha perdida deambulaba buscando un lugar. Se había separado del grupo con el que viajaba y ahora no sabia a donde dirigirse.
De pronto entre la multitud de gente, vio una cara conocida.
Si, una persona que siempre ella quiso mucho, pero pensó que nunca volvería a ver. Un muchacho que la quiso mas de lo ella supo quererlo.
Ella grito su nombre, embebida de la felicidad de encontrarse con él.
Pero él no giró. No. El giró, pero al notar que era ella, decidió ignorarla.
No se rindió. Volvió a llamarlo una y otra vez, hasta que se él perdió entre la multitud.
Desanimada, suspiró y volvió a encaminarse en la búsqueda del lugar.
Pasaron varias horas, en el cielo ya brillaban las pocas estrellas que las luces de la ciudad permitían.
Cansada y hambrienta, decidió parar a comer algo y entró en una tienda de dulces.
Compró una pequeña torta, y se sentó no muy lejos de la puerta, pero escondida detrás de una columna.
Si, ella siempre había tenido esa costumbre de sentarse en lugares escondidos, nunca supo porque, pero se sentía más cómoda.
Y ahí de vuelta. Lo vio entrar. Ella lo vio, pero él no pareció notarla.
La muchacha se levantó de su asiento agitadamente y al darse cuanta que ella estaba ahí, él salio del local, y se echo a correr. Ella salió detrás de él.
Ella nunca había sido buena corredora, pero se esforzó por alcanzarlo.
Finalmente, pudo agarrar su brazo.
Él la fulminó con una mirada de odio. La apartó violentamente y ella cayó al suelo.
Como poseído por la ira se lanzó encima de ella y comenzó a golpearla.
Ella cerró los ojos con fuerza. No había nada porque culparlo.
Entonces ella pronuncio una palabras.
Las había querido decir desde que lo encontró por la tarde. Si, en ese momento, había sentido que era el destino o alguna fuerza paranormal, porque justo el día anterior ella había estado mirando el calendario recordandolo...
"Feliz Cumpleaños-"
Los golpes se detuvieron. Ella lentamente abrió los ojos.
Él la miraba confundido, atónito, como si no supiera como responden al gesto. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Ella solo sonrío. Aliviada de al fin haber dicho esas palabras triviales que estaban estancadas en su garganta.
De pronto entre la multitud de gente, vio una cara conocida.
Si, una persona que siempre ella quiso mucho, pero pensó que nunca volvería a ver. Un muchacho que la quiso mas de lo ella supo quererlo.
Ella grito su nombre, embebida de la felicidad de encontrarse con él.
Pero él no giró. No. El giró, pero al notar que era ella, decidió ignorarla.
No se rindió. Volvió a llamarlo una y otra vez, hasta que se él perdió entre la multitud.
Desanimada, suspiró y volvió a encaminarse en la búsqueda del lugar.
Pasaron varias horas, en el cielo ya brillaban las pocas estrellas que las luces de la ciudad permitían.
Cansada y hambrienta, decidió parar a comer algo y entró en una tienda de dulces.
Compró una pequeña torta, y se sentó no muy lejos de la puerta, pero escondida detrás de una columna.
Si, ella siempre había tenido esa costumbre de sentarse en lugares escondidos, nunca supo porque, pero se sentía más cómoda.
Y ahí de vuelta. Lo vio entrar. Ella lo vio, pero él no pareció notarla.
La muchacha se levantó de su asiento agitadamente y al darse cuanta que ella estaba ahí, él salio del local, y se echo a correr. Ella salió detrás de él.
Ella nunca había sido buena corredora, pero se esforzó por alcanzarlo.
Finalmente, pudo agarrar su brazo.
Él la fulminó con una mirada de odio. La apartó violentamente y ella cayó al suelo.
Como poseído por la ira se lanzó encima de ella y comenzó a golpearla.
Ella cerró los ojos con fuerza. No había nada porque culparlo.
Entonces ella pronuncio una palabras.
Las había querido decir desde que lo encontró por la tarde. Si, en ese momento, había sentido que era el destino o alguna fuerza paranormal, porque justo el día anterior ella había estado mirando el calendario recordandolo...
"Feliz Cumpleaños-"
Los golpes se detuvieron. Ella lentamente abrió los ojos.
Él la miraba confundido, atónito, como si no supiera como responden al gesto. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Ella solo sonrío. Aliviada de al fin haber dicho esas palabras triviales que estaban estancadas en su garganta.
martes, 20 de septiembre de 2011
Mas de lo mismo
Mas y mas
Se acercan mas dias
de cosas rotas
que habia olvidado
que tambien se habian roto en septiembre
Un mes lleno de nostalgias
Se acercan mas dias
de cosas rotas
que habia olvidado
que tambien se habian roto en septiembre
Un mes lleno de nostalgias
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